Sobre los tiempos que corren, reconozco que aún nos falta mucho. Me duele cuando escucho jóvenes de mi edad descargar los demonios que durante estos quince años les han venido sembrando. No escucho ambiciones humanas, ni críticas sociales; solo odio hacia quién representa el presidente elegido democráticamente por el pueblo venezolano que ha depositado toda su confianza en el plan de nuestro comandante. Aquellos que se manifiestan como víctimas son vándalos, y quizá esperaban que nadie se defendiera, pues en sus mundos los (pocos) que no piensan como ellos son animales y no tienen ninguna clase de derecho. ¿Qué podríamos esperar de estas personas si se montasen en el poder? Por esto y muchas otras cosas más estoy convencido de que voy por el camino correcto.
Sobre nuestra impotencia al respecto. He de decir que Nicolás Maduro es una persona excepcionalmente inteligente. La lucha no es sólo contra una oposición enferma e irresponsable, además sedienta de poder, sino contra un sistema viscoso internacional de mil ojos que no deja de vigilarnos, ya que pienso que no es casualidad la atención que se presta en estos momentos. El itinerario es conservar la paz, mantenerla y luchar por ella. No hay otra vía. Seguiremos venciendo.
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